Rodilla

AnatorodillaLa rodilla es una articulación compleja, tanto móvil, flexible, fuerte y duradera. Es compatible con el peso del cuerpo y permite muchas actividades deportivas.

Comprender cómo es la rodilla, a sabiendas de sus debilidades, contamos con tremendos avances en el tratamiento de diversas enfermedades, tales son las ambiciones de este sitio destinados principalmente para el público en general, y también a los médicos. Toda esta información no puede sustituir a la consulta con un médico, debido a que están destinadas a complementar, no a reemplazar, la relación entre el paciente y el médico.
La cirugía de la rodilla se basa obviamente en técnicas probadas desde la antigüedad, pueden ser una garantía de fiabilidad y calidad. Pero la cirugía de la rodilla está en constante evolución, disfruta de las innovaciones técnicas y la imaginación creativa cirujanos ortopédicos. Esto resulta en una gran variedad de técnicas quirúrgicas. Algunos, a veces muy diferentes, puede implicar la misma patología. El aprendizaje permanente de una cirugía de rodilla es sólo más difícil, pero necesario para las elecciones que se hagan por cualquier cirujano.

Anatomía rodilla
 Rodilla derecha en extensión

Tres huesos se unen para formar la articulación de su rodilla: Fémur, Tibia, Peroné y Rótula.

Dos porciones de cartílago en forma de cuña actúan como “absorbedores de impacto” entre su fémur y tibia. Estos se llaman meniscos. Son fuertes y elásticos para ayudar a amortiguar la articulación y mantenerla estable.

Lesiones
Desgarros de los meniscos

Su rodilla es la articulación más grande de su cuerpo y una de las más complejas. Debido a que usted la usa tanto, es vulnerable a sufrir lesiones. Como está formada de tantas partes, muchas cosas diferentes pueden desarreglarse.

Los desgarros de los meniscos están entre las lesiones de rodilla más comunes. Los atletas, en especial quienes juegan deportes de contacto, tienen riesgo de sufrir desgarros de los meniscos. Sin embargo, cualquier persona y a cualquier edad puede desgarrarse un menisco. Cuando la gente habla de un cartílago roto en la rodilla, por lo general se refiere a meniscos desgarrados.

Descripción

Los meniscos se desgarran de maneras diferentes. Los desgarros se definen por su aspecto y también por el lugar donde ocurre el desgarro en el menisco. Los desgarros comunes incluyen longitudinales, en pico de loro, en colgajo, en mango de balde y mixtos/complejos.

Los desgarros de meniscos relacionados al deporte a menudo ocurren junto con otras lesiones de rodilla, como desgarros del ligamento cruzado anterior.

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Tipos comunes de desgarros
 
Causas

Las lesiones en los ligamentos y tendones también causan problemas con la rodilla. Una lesión común se produce en el ligamento cruzado anterior (LCA). Estas lesiones frecuentemente suelen ocurrir por un movimiento de torsión repentino. Las lesiones del LCA y otras son lesiones deportivas comunes.Desgarros súbitos de los meniscos a menudo ocurren durante los deportes. Los jugadores pueden ponerse en cuclillas y tornear la rodilla, causando un desgarro. A veces hay un contacto directo involucrado, por ejemplo un placaje en el rugby. Los movimientos regulares que se hacen durante el trabajo pueden causar lesiones.

Las personas mayores tienen más probabilidad de tener desgarros degenerativos de meniscos. El cartílago se debilita y se desgasta, afinándose con el tiempo. El tejido desgastado y añoso tiene más tendencia a los desgarros. Solo tornearse bruscamente al levantarse de una silla podría ser causa suficiente de un desgarro si los meniscos se han debilitado con la edad.

Síntomas

Usted puede sentir un sonido como de explosión de burbuja (“pop”) cuando se desgarra un menisco. La mayoría de las personas igual caminan con la rodilla lesionada. Muchos atletas siguen jugando con un desgarro. Después de 2 o 3 días, su rodilla gradualmente se pondrá más rígida e inflamada.

Los síntomas más comunes de desgarro de los meniscos son:

  • Dolor
  • Rigidez e inflamación
  • Inmovilización o trabado de su rodilla
  • La sensación de que su rodilla “colapsa”
  • Usted no es capaz de mover la rodilla en el rango completo de movimiento

Sin tratamiento, un pedazo del menisco podría soltarse y migrar al interior de la articulación. Esto puede causar que su rodilla falle, cruja o se trabe.

¿Qué es un desgarro de menisco?

Un desgarro de menisco es una lesión común de la rodilla. El menisco es un disco de consistencia gomosa, en forma de C, que amortigua la rodilla.Cada rodilla tiene dos meniscos: uno en el borde externo de la rodilla y otro en el borde interno. Los meniscos mantienen estable la rodilla equilibrando el peso en toda la rodilla. Un desgarro de menisco puede impedir que la rodilla funcione bien.

¿Cómo se lesiona o se desgarra un menisco?

El desgarro de menisco suele ser causado por una torsión o un giro, a menudo con el pie plantado mientras se dobla la rodilla. Estos desgarros pueden producirse cuando levanta algo pesado o cuando hace deporte. A medida que envejece, los meniscos se desgastan. Esto puede hacer que se desgarren con más facilidad.

Si usted es mayor, es posible que no sepa cuál fue la causa del desgarro. O bien, es posible que solo recuerde sentir dolor después de ponerse de pie luego de sentarse en cuclillas, por ejemplo. A menudo, los únicos síntomas son dolor e hinchazón leve.

¿Cuáles son los tipos de desgarros de menisco?

Existen tres tipos de desgarros de menisco, cada uno más grave que el otro. Cuanto más grave es el desgarro, más graves son los síntomas.

Con un desgarro menor, es posible que tenga dolor e hinchazón leves. Por lo general, desaparece en 2 o 3 semanas.

Con un desgarro moderado, es posible que sienta dolor en el costado o en el centro de la rodilla. La hinchazón empeora lentamente en el transcurso de 2 o 3 días. Esto podría provocar rigidez en la rodilla y limitar la capacidad de flexión de esta. Por lo general, usted aún puede caminar. Podría sentir un dolor agudo cuando hace una torsión con la rodilla o cuando se pone en cuclillas. Estos síntomas desaparecen, pero pueden reaparecer si gira o usa la rodilla en exceso.

En los desgarros graves, pueden pasar fragmentos del menisco desgarrado al espacio articular. Esto puede hacer que la rodilla se atore, haga un ruido tipo chasquido o se trabe. Es posible que no pueda estirarla. Quizá sienta la rodilla “tambaleante” o quizá se tuerza en forma inadvertida. Podría hincharse o ponerse rígida inmediatamente después de la lesión o en el transcurso de 2 o 3 días.

¿Cómo se trata un menisco desgarrado?

Existen dos tipos básicos de tratamiento para un menisco desgarrado: el tratamiento no quirúrgico y la cirugía.

  • Con el tratamiento no quirúrgico, usted usa reposo, hielo, compresión y elevación, y recibe fisioterapia. Usted podría usar un aparato ortopédico en la rodilla durante un tiempo corto.
  • Con cirugía, usted puede hacerse una de las siguientes:
    • Reparación quirúrgica para suturar el desgarro.
    • Meniscectomía parcial, una cirugía en la que se extirpa la parte desgarrada del menisco.
    • Meniscectomía total, una cirugía en la que se extirpa todo el menisco. Por lo general, esta cirugía no se realiza debido a que aumenta el riesgo de artrosis en la rodilla (Gonartrosis).

Cuando sea posible, es mejor reparar el menisco que extirparlo. Si el menisco puede repararse, usted corre un riesgo más bajo de tener problemas articulares futuros.1

Es probable que su médico le recomiende un tratamiento que crea que dará mejor resultado para usted, según la ubicación del desgarro, el patrón del desgarro y qué tan grande es el desgarro. Su edad, su salud y su nivel de actividad también podrían afectar sus opciones de tratamiento. En algunos casos, el cirujano toma la decisión final durante la cirugía, cuando pueda ver qué tan fuerte está el menisco, dónde está el desgarro y qué tan grande es el desgarro.

  • Si tiene un desgarro pequeño en el borde externo del menisco (en lo que los médicos llaman zona roja), quizás quiera probar tratamiento en el hogar. A menudo, estos desgarros sanan con reposo.
  • Si tiene un desgarro de moderado a importante en el borde externo del menisco (zona roja), tal vez quiera considerar la cirugía. Estos tipos de desgarros tienden a sanar bien después de la cirugía.
  • Si tiene un desgarro que se propaga de la zona roja a los dos tercios internos del menisco (llamada zona blanca), su decisión es más difícil. Es posible que la cirugía para reparar estos tipos de desgarros no dé resultado. Usted puede necesitar una meniscectomía parcial.
  • Si tiene un desgarro en la zona blanca del menisco, la cirugía de reparación no suele realizarse debido a que es posible que el menisco no sane. Pero la meniscectomía parcial podría realizarse si los fragmentos desgarrados del menisco le causan dolor e hinchazón.Captura de pantalla 2015-03-27 a las 17.50.32 copia

Algunos tipos de desgarros no se pueden reparar. Los desgarros radiales a veces pueden repararse, pero esto depende de su ubicación. Pero la mayoría del tiempo, los desgarros horizontales, degenerativos y que están hace mucho tiempo —aquellos causados por años de desgaste— no pueden repararse. Cuanto mayor sea usted, menos probable es que su desgarro pueda repararse. Para estos tipos de desgarros, es posible que deba extirparse una parte o todo el menisco.

Cuando es posible, la cirugía del menisco se hace usando artroscopia en lugar de cirugía abierta. Durante la artroscopia, su médico coloca un tubo con luz con una cámara diminuta —llamada artroscopio o endoscopio— e instrumentos quirúrgicos a través de incisiones pequeñas.

En una persona joven, es posible que la cirugía para reparar el desgarro sea la primera opción, debido a que podría restablecer el uso de la rodilla.

La cirugía tiene riesgos, que incluyen infección, un coágulo de sangre en la pierna, daño en los nervios o en los vasos sanguíneos y los riesgos de la anestesia. Después de la cirugía, es posible que aún tenga dolor y rigidez articular.

¿Qué tan buenos son los resultados de la cirugía?

La cirugía para reparar los desgarros de menisco alivian los síntomas 85% de las veces. Esto significa que de 100 personas que se hacen esta cirugía, 85 tienen un alivio del dolor y pueden usar la rodilla con normalidad, mientras que 15 no.

La reparación de menisco es más exitosa:

  • En personas jóvenes.
  • En rodillas que tienen buena estabilidad.
  • En desgarros longitudinales o en desgarros radiales que ocurren en la zona roja.
  • Si la reparación se realiza las primeras semanas después de la lesión.

La cirugía para extirpar parte del menisco (meniscectomía) es mejor para mantener la rodilla estable que la cirugía para extirpar todo el menisco. La extirpación parcial también permite una recuperación más rápida y completa que una extirpación total.

Extirpar el menisco completo generalmente reduce algunos síntomas. Pero perder el menisco reduce la amortiguación y estabilidad de la articulación. La mayoría de las personas, especialmente si son jóvenes o activas, no quedan satisfechas con una meniscectomía total. Por esto es que los cirujanos tratan de extirpar tan poco menisco como sea posible.

Estudios de meniscectomía parcial han demostrado que 78% a 88% de las personas obtienen buenos resultados de la meniscectomía parcial. Esto significa que de 78 a 88 de cada 100 personas que se hacen la cirugía tienen síntomas reducidos y pueden regresar a la mayoría de o a todas sus actividades.

¿Qué puede hacer en lugar de hacerse la cirugía para un menisco desgarrado?

A menudo, los desgarros pequeños detectados en el borde externo del menisco sanan con reposo. En lugar de la cirugía, usted podría probar reposo, hielo, compresión y elevación. Podría usar un aparato ortopédico en la rodilla. Puede probar medicamentos de venta libre, como ibuprofeno o naproxeno para ayudar con el dolor y para reducir la hinchazón.

Si sus síntomas desaparecen, es posible que su médico le sugiera ejercicios para fortalecer loscuádriceps y los isquiotibiales, y para aumentar la flexibilidad. Es importante que siga las pautas de su médico para que no vuelva a lesionarse.

¿Por qué podría su médico recomendarle la cirugía?

Es posible que su médico le recomiende la cirugía debido a que:

  • Usted aún tiene dolor después de probar otros tratamientos, como reposo y fisioterapia.
  • La rodilla se le “traba” en lugar de funcionar con normalidad.
  • Es posible que pueda reducir el riesgo de tener problemas articulares (Gonartrosis) futuros.
  • Usted es una persona activa y su desgarro se encuentra en la zona roja a blanca. La cirugía puede ayudar a devolverle a la rodilla un funcionamiento normal.
Examen médico

Examen físico e historia del paciente

Después de discutir sus antecedentes médicos y síntomas, el médico examinará su rodilla. El profesional comprobará si hay dolor a la presión en la línea articular donde se ubica el menisco. Esto a menudo es señal de un desgarro.

Uno de los principales exámenes para los desgarros de meniscos es la prueba de McMurray. Su médico le flexionará la rodilla, luego la llevará a la posición recta y la rotará. Esto pone tensión en un menisco roto. Si usted tiene un desgarro de menisco, este movimiento causará un sonido ‘clic’. Su rodilla hará ‘clic’ cada vez que su médico haga la prueba.

El examen físico debe ser sistemático cuando se revisa la rodilla, para descartar entidades no identificadas y reconocer signos de anormalidad. La observación, el rango de movilidad, la palpación y las pruebas especiales como las neurovasculares son los componentes de un examen global. La rodilla sana es la que debe examinarse primero para poder establecer cuál es la normalidad del paciente.

La observación y la pesquisa comienzan con la inspección de la rodilla y la forma de caminar del paciente. La marcha puede aportar información sobre la localización del dolor y su efecto en las actividades cotidianas. El alineamiento de la rodilla se evalúa con el paciente sentado y recostado. Se debe evaluar si hay genu varum, genu valgum y genu recurvatum. También se debe examinar si hay atrofia muscular, equímosis, cicatrices, abrasiones, laceraciones o enrojecimiento.

El rango de movilidad es parte de la evaluación musculoesquelética; se debe determinar la movilidad pasiva y la activa, y registrar si hay hiperextensión, posición neutral o flexión. El médico debe identificar si hay hinchazón o efusión; la primera es un área definida y localizada de edema en una región de la rodilla y se debe a lesiones extraarticulares. La efusión es un área simétrica de inflamación alrededor de la rodilla que se manifiesta horas después de un evento traumático, y es comúnmente una señal de lesión intraarticular. Para diferenciarlas, se debe colocar la mano en el muslo del paciente y presionar suavemente la mano hacia la zona suprapatelar mientras se palpa la rodilla con la otra mano. Una “rótula danzante” indica la presencia de efusión. Las causas más comunes de efusión aguda incluyen rupturas de meniscos, ruptura del ligamento cruzado anterior, fractura intraarticular, ruptura del ligamento extensor, dislocación de la rodilla y dislocación de la rótula.

La palpación evalúa los tejidos blandos y los reparos anatómicos de la rodilla. Las zonas más dolorosas se deben palpar al final, y se comienza con la rodilla extendida, desde la parte de arriba hacia abajo a lo largo de los cuádriceps y los tendones de la rótula; cualquier defecto indica la ruptura del tendón del extensor. Luego se palpa a lo largo de los ligamentos colateral medial y lateral, la banda iliotibial, el bíceps femoral, la “pata de gallo” y los tendones de los músculos isquiotibiales. Luego se flexiona la rodilla 90° y se palpan las líneas articulares lateral y medial, se continúa con los cóndilos femorales, la rótula, el tubérculo tibial y la cabeza fibular (peroné). A medida que se palpan estas referencias, se evalúa la aparición de dolor en el paciente.

Hay pruebas especiales, como la evaluación de la laxitud de los ligamentos colaterales lateral y medial. La prueba de estrés del valgus, que evalúa el ligamento colateral medial, se realiza colocando una mano de cada lado de la rodilla y presionando ésta hacia adentro y el tobillo hacia afuera, con la rodilla a 30°. Un incremento de la laxitud indica que el ligamento colateral medial está lesionado. La laxitud en el ligamento colateral lateral, evaluada con la prueba de estrés varus, se realiza como la anterior pero la rodilla se presiona hacia afuera y el tobillo hacia adentro, también con la rodilla a 30°. Si la laxitud está aumentada, hay lesión del ligamento colateral lateral. En caso que la laxitud persista a 0° significa que hay lesión del ligamento cruzado.

La incapacidad de extensión completa de la rodilla permite presumir la lesión de los meniscos. Otros signos incluyen la efusión o acumulación de líquido en la articulación de la rodilla que produce inflamación y dolor en la palpación a lo largo de la línea articular. Una forma de diferenciar el desgarro del menisco del dolor rotulofemoral es la flexión profunda de la rodilla. El desgarro del menisco produce un dolor lateral o medial, mientras que el dolor rotulofemoral es anterior. La reproducción del dolor con la prueba de la compresión sugiere desgarro del menisco. Se flexiona la rodilla a 90°, se rota la tibia internamente y externamente y se presiona axialmente; si se presenta dolor o se escucha un chasquido, el diagnóstico es desgarro del menisco. Otra prueba utilizada para el diagnóstico de esta afección es la de McMurray, en la que con la rodilla completamente extendida se rota el pie hacia afuera y se presiona hacia adentro; un chasquido indica desgarro del menisco lateral. Cuando se realizan los movimientos inversamente, el chasquido señala una lesión que se ubica en el menisco medial.

La evaluación del ligamento cruzado anterior se realiza con la prueba del cajón anterior; para ello, con el paciente en posición supina, se flexiona la rodilla a 90°, se estabiliza el pie en la mesa de examen y se tracciona la rodilla hacia delante. La presencia de laxitud de una rodilla respecto de la otra indica insuficiencia del ligamento cruzado anterior. Otra maniobra de evaluación de los ligamentos cruzados anteriores se realiza con la prueba de Lachman. En este procedimiento el paciente se relaja más fácilmente si se usa la pierna del médico como apoyo; se coloca la pierna del paciente sobre la del médico con una flexión de 20° a 30°; se coloca una mano sobre el muslo y con la otra se tracciona la tibia hacia adelante. La laxitud aumentada o la falta de firmeza respecto de la rodilla contralateral sugieren insuficiencia del ligamento cruzado anterior. La prueba de cambio de giro que evalúa el componente rotacional del ligamento cruzado anterior es patognomónica de insuficiencia del ligamento cruzado anterior, pero es difícil practicarla con el paciente despierto por lo que se realiza con anestesia general.

La prueba del cajón posterior es patognomónica del desgarro del ligamento cruzado posterior. Se ubica al paciente en la misma posición que en la prueba del cajón anterior, se realiza palpación a lo largo de las uniones articulares anterior y posterior, y se determina si la tibia se traslada hacia atrás. El aumento de laxitud comparada con la rodilla contralateral indica insuficiencia del ligamento cruzado posterior. La prueba de cambio de giro invertida evalúa la insuficiencia de los ligamentos cruzados posteriores. La prueba de hundimiento posterior (o del cajón de gravedad) es un método adicional para evaluar la insuficiencia del ligamento cruzado posterior.

El ángulo posterolateral de la rodilla es una combinación de estructuras tisulares blandas en las caras posterior y lateral de la rodilla; los elementos anatómicos que incluye son el ligamento colateral lateral, el tendón poplíteo, el ligamento popliteofibular y la cápsula posterolateral. La lesión de esta cápsula acompaña generalmente a la lesión del ligamento o a la dislocación de la rodilla. Se debe evaluar si se diagnostica desgarro de ligamento cruzado anterior, ya que requiere reparación inmediata. La prueba de línea evalúa la insuficiencia del ángulo posterolateral; se realiza con el paciente en posición ventral y con las rodillas juntas; se rotan las tibias hacia afuera en 30° y 90° de flexión. Si se observa una rotación aumentada en más de 10° a 15°, la prueba es positiva.

La articulación rotulofemoral se evalúa con la prueba de “grind”que reproduce el dolor del paciente e indica la presencia de una patología rotulofemoral. Con la pierna del paciente en extensión completa, se presiona la rótula hacia abajo y hacia el fémur. El ángulo Q o ángulo de los cuádriceps es la diferencia entre la alineación del fémur desde la columna ilíaca a la rótula y el alineamiento de la tibia desde la rótula hacia el tubérculo tibial. En los hombres, el ángulo es de 10° y en las mujeres de 15°. Si el ángulo es mayor indica que la rótula está mal alineada.

El signo de J se usa para evaluar la tracción de la rótula y un resultado positivo es patognomónico de la subluxación lateral de ésta.

El mecanismo extensor de la rodilla está formado por el tendón de los cuádriceps, la rótula y el tendón rotuliano. Las rupturas de los tendones pueden tener un resultado perjudicial si no se diagnostican en el período agudo. Las rupturas del tendón de los cuádriceps ocurren generalmente en sujetos mayores de 40 años, mientras que las rupturas de la rótula se presentan en personas de menor edad. Los pacientes perciben un sonido(“pop”), no pueden caminar y se forma una gran efusión en la rodilla. Estos individuos deben ser derivados al cirujano ortopédico urgentemente.

El examen neurovascular se incluye en toda evaluación de una extremidad. El examen vascular se realiza mediante la palpación de los pulsos distales a la rodilla, incluyendo el tibial posterior y el pedio. El relleno capilar debe completarse en menos de 2 segundos.

El examen neurológico incluye las funciones sensorial y motora. La sensorial es evaluada en los dermatomas L2 a S2. Las pruebas motoras evalúan la función de los nervios L2 a S2. La extensión de la rodilla valora el nervio femoral; la flexión, el nervio ciático; la flexión plantar del pie evalúa el nervio tibial, mientras que la flexión dorsal y hacia afuera, el nervio peroneo.

Los autores concluyen que las lesiones de la rodilla son uno de los motivos más frecuentes de consulta en la práctica clínica primaria.

Exámenes con imágenes

Otros problemas de rodilla causan síntomas similares, por lo que su médico podría indicarle exámenes con imágenes para ayudar a confirmar el diagnóstico.

Radiografías (rayos X) Aunque las radiografías no muestran los desgarros de meniscos, pueden mostrar otras causas de dolor de rodilla, como la osteoartritis.

Resonancia magnética (MRI). Este estudio puede crear mejores imágenes de los tejidos blandos de la articulación de su rodilla.

Tratamiento

De qué manera su cirujano ortopédico tratará su desgarro dependerá del tipo de desgarro que usted tenga, el tamaño y la ubicación.

El tercio exterior de un menisco tiene mucha irrigación de sangre. Un desgarro en esta zona “roja” podría cicatrizar por sí solo, o a menudo puede repararse con cirugía. Un desgarro longitudinal es un ejemplo de este tipo de desgarro.

En contraste, los dos tercios interiores del menisco carecen de irrigación sanguínea. Sin nutrientes de la sangre, los desgarros en esta zona “blanca” no pueden cicatrizar. Estos desgarros complejos a menudo ocurren en cartílago fino y desgastado. Como los pedazos no pueden unirse para regenerarse, los desgarros en esta zona por lo general se recortan quirúrgicamente.

Además del tipo de desgarro que usted tenga, su edad, nivel de actividad y cualquier lesión relacionada serán factores que influirán en su plan de tratamiento.

Tratamiento no quirúrgico

Si su desgarro es pequeño y en el borde exterior del menisco, podría no requerir reparación quirúrgica. Siempre y cuando sus síntomas no persistan y su rodilla esté estable, el tratamiento no quirúrgico podría ser todo lo que usted necesite.

RICE. El protocolo RICE es efectivo para la mayoría de las lesiones relacionadas al deporte. RICE es la sigla del inglés que significa R=Reposo, I=Hielo, C=Compresión y E=Elevación.

  • R=Reposo. Deje por un tiempo la actividad que causó la lesión. Su médico podría recomendarle que use muletas para evitar el peso en su pierna.
  • I=Hielo. Use paquetes fríos durante 20 minutos cada vez, varias veces al día. No aplique hielo directamente sobre la piel.
  • C=Compresión. Para prevenir hinchazón adicional y pérdida de sangre, use un vendaje elástico para compresión.
  • E=Elevación. Para reducir la inflamación, reclínese cuando descansa y ponga su pierna en alto por encima del nivel de su corazón.

Medicamentos antiinflamatorios no esteroideos. Los medicamentos como la aspirina y el ibuprofen reducen el dolor y la inflamación.

Tratamiento quirúrgico

Si los síntomas persisten con el tratamiento no quirúrgico, su médico podría sugerir la cirugía artroscópica.

Procedimiento. La artroscopia de rodilla es uno de los procedimientos quirúrgicos más comúnmente realizados. En este procedimiento, una cámara en miniatura se inserta a través de una pequeña incisión. La artroscopia da una visión clara del interior de la rodilla. Su cirujano ortopédico inserta instrumentos quirúrgicos en miniatura a través de otras incisiones pequeñas para rebajar con recortes o reparar el desgarro.

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Artroscopia de rodilla
Primer plano de reparación de un menisco

Rehabilitación.Después de la cirugía, su médico puede poner su rodilla en un enyesado o un inmovilizador para impedir que se mueva.

Cuando la cicatrización inicial se complete, su médico indicará ejercicios de rehabilitación. Es necesario el ejercicio regular para restablecer la movilidad y la fortaleza de su rodilla. Usted comenzará con ejercicios para mejorar el rango de movimiento. Gradualmente se agregarán ejercicios para fortalecer a su plan de rehabilitación.

La mayoría de la rehabilitación puede llevarse a cabo en su casa, aunque su médico puede recomendar terapia física.

Recuperación

Los desgarros de meniscos son lesiones de rodilla extremadamente comunes. Con el diagnóstico, tratamiento y rehabilitación adecuados, los pacientes a menudo recuperan sus capacidades previas a la lesión.