Personal

EL MAL DE ALZHEIMER

Esta terrible enfermedad, produce grave daño Cerebral en los Seres Humanos. El Alzheimer, hace que la persona pierda la Memoria, y ya no pueda tener sentimientos de placer y alegría, ni el control de sus propios órganos.

El enfermo, pierde la Conciencia sobre sus actos, y su propia Identidad, porque ya no podrá reconocerse a sí mismo. Pierde el carácter, la voluntad y el poder de decisión, y otras personas pasarán a dominar su vida.

Tampoco podrá reconocer a sus amigos y familiares, y ni siquiera a sus propios hijos. Su vida pasa a ser totalmente vegetativa ! ! ! !

Es un gran monstruo, pero nada cuesta hacer los ejercicios propuestos..
El hemisferio derecho del cerebro, le va a agradecer…

El mal de Alzheimer se puede prevenir, con el simple hecho de cambiar de mano al cepillar los dientes. Al cambiar algunas rutinas, se obliga la estimulación del cerebro derecho. Esta es una nueva técnica para mejorar la concentración, desarrollar la creatividad y la inteligencia, al realizar estos simples ejercicios de Neuróbica.

Un descubrimiento dentro de la “Neurociencia “, revela que el cerebro tiene una extraordinaria capacidad de crecer y mudar el padrón de sus conexiones.

Los autores de este descubrimiento, Lawrence Katz y Manning Rubin (2000), revelan que la Neuróbica, o la “aeróbica de las neuronas” es una nueva forma de ejercicio cerebral, proyectada para mantener al cerebro ágil y saludable, creando nuevos y diferentes padrones de comportamiento, y de las actividades de las neuronas de su cerebro.

Cerca de 80% de nuestro día a día, está ocupado por rutinas, que a pesar de tener la ventaja de reducir el esfuerzo intelectual, esconden un efecto perverso: limitan y atrofian el cerebro, no permitiendo la renovación y crecimiento de sus neuronas.
Para contrarrestar esta tendencia, es necesario practicar algunos “ejercicios cerebrales” , que hacen que la persona piense solamente en lo que está haciendo, concentrándose en esa tarea. El desafío de Neuróbica, es hacer todo aquello contrario a la rutina, obligando al cerebro a un trabajo adicional.

Alguno de los ejercicios para desarrolar la Neuróbica:
Use el reloj en el pulso contrario al que normalmente lo usa
Cepíllese los dientes con la mano contraria
Camine por la casa, de espalda (en la China, esta rutina lo practican en los parques)
Vístase con los ojos cerrados
Estimule el paladar con cosas de sabores diferentes
Vea las fotos, de cabeza para abajo (o las fotos, o usted);
Mire la hora, en el espejo;
Cambie el camino de rutina para ir y volver a casa
Usted puede hacer muchos otros ejercicios neuróbicos, dependiendo de su propia inventiva.
La idea es cambiar los comportamientos de rutina. Para ésto, hay que hacer algunas cosas diferentes, para que ejercite el otro lado de su cerebro (el derecho), estimulándolo de esa manera. ¡Bien vale la pena probar! ¿Que tal si comienza practicando ahora mismo, usando el Mouse (ratón), con la otra mano, y enviando ahora este mensaje a sus amigos…

ME IMAGINO QUE AL FINAL VAN A MANDAR EL MENSAJE COMO YO SE LOS ENVIE, CON LA MANO IZQUIERDA, Y ME ESTÁ COSTANDO MUUUCHO TRABAJO.

La hora de los médicos


Carta del Jefe de la Unidad de Radiología Intervencionista del Hospital Virgen de la Salud de Toledo

Sra. De Cospedal:

Las líneas que a continuación usted va a leer pretenden ser una reflexión crítica, constructiva, respetuosa y honesta sobre la gestión que como secretaria general del PP y como presidenta de Castilla-La Mancha viene usted ejerciendo. Como ciudadano español tengo el derecho (y también el deber) de manifestar estas inquietudes.

En primer lugar, permítame que me presente. Mi nombre es Lorenzo García, tengo 61 años, médico de profesión y soy Jefe de la Unidad de Radiología Intervencionista del Hospital Virgen de la Salud de Toledo, desde hace más de 32 años.

Quiero que sepa que voté a su partido tanto en las elecciones autonómicas como en las generales lo que, dicho de otra manera, me da algo más que derecho a realizar estas criticas por sentirme de alguna manera «cómplice» de su proceder.

Bajo mi punto de vista y con toda sinceridad, se está/n equivocando, sobre todo en lo referente a las «formas» con las que está ejerciendo su gobierno. La razón de votar a su partido fue, fundamentalmente, porque entendía que la política que había realizado el PSOE, tanto a nivel autonómico como estatal, había sido nefasta, con un derroche económico que puso a este país al borde de la ruina. Son tantos los ejemplos y suficientemente conocidos que no merece la pena detenerse un instante en ellos. El derroche no solo fue en autonomías gobernadas por los socialistas, también en las que el PP tenía el gobierno (Comunidad Valenciana, Baleares, etc.). De cualquiera de las maneras muchos (no solo los «afiliados» o los «fanáticos») creíamos que el cambio se hacía necesario, siendo conscientes de que había que asumir una serie de ajustes/recortes. El problema surge cuando ustedes los están implantando sin ningún tipo de explicación y, aún más grave (si cabe), sin contar con los profesionales implicados. Esto me recuerda, salvando las diferencias, al despotismo ilustrado: Todo para el pueblo, pero sin el pueblo. Esto, a personas como yo, ha herido nuestra inteligencia, sensibilidad, grado de compromiso social y dignidad. Cada día que pasa estoy más convencido de que los políticos españoles en lugar de agradecer a los ciudadanos el poder servir a la sociedad para la cual se han ofrecido de forma voluntaria, «exigen» un reconocimiento y una fe ciega a su gestión.

Con las premisas generales ya detalladas, me gustaría comentarle, de forma simple y sincera, cómo está la situación asistencial/laboral en «mi» hospital: la mayor parte de los profesionales sanitarios nos encontramos defraudados, desilusionados y con dudas sobre el futuro de nuestra sanidad. Nuestra responsabilidad diaria es muy grande e insustituible y tengo la impresión de que usted la ha infravalorado. Para que usted se haga cargo, permítame que le muestre un caso clínico que por desgracia nos ocurre a los miembros de mi Unidad con relativa frecuencia: las 2 de la madrugada, accidente de tráfico de un joven con una grave hemorragia interna que compromete su vida. Nos llaman urgentemente y la escena que nos encontramos es la de un paciente muy grave y varios compañeros (UVI, traumatólogos/cirujanos) tratando de mantener al paciente lo más estable posible. El tiempo, como comprenderá, no es mucho para tratar de «tapar» las arterias que están sangrando en su interior. Es una intervención muy delicada y que requiere gran pericia, aún más por las condiciones en las que se lleva a cabo. Creo que es fácil imaginarse el grado de tensión y exigencia que todos los implicados tenemos en estas circunstancias. Los recursos técnicos (máquinas y material fungible) y la formación de los profesionales deben ser las más idóneas posibles: eso requiere un esfuerzo por parte de ustedes (políticos) y nosotros (profesionales). Me consta que su responsabilidad, como gobernante, es importante pero bajo mi punto de vista y con el máximo respeto, también pienso que es muy temporal y que en muchas circunstancias puede ser ejercida por otra/s persona/s. No ocurre los mismo con nosotros, no podemos improvisar o sustituir maquinas ni personas en determinadas circunstancias.

Sra. De Cospedal, con la sanidad se debe tener mucha prudencia con las medidas que se adopten, éstas deben ser muy bien valoradas y eso pasa por que los médicos seamos los máximos protagonistas en la prioridad de las mismas. En nuestro hospital se han dicho y hecho cosas inadmisibles (reducción drástica de plantillas, ceses y jubilaciones que en algunos casos se han hecho con muy mal estilo, congelación de recursos técnicos que consideramos totalmente imprescindibles, etc.), que han agredido nuestra reputación, inteligencia, ilusión y sobre todo, la dignidad. Si usted considera que ha habido un despilfarro busque a los responsables, pero en ningún caso debe aplicar «tabla rasa» y que todos seamos considerados culpables. Eso, políticamente hablando, además de ser una medida fácil es una medida injusta (podría emplear otras palabras más claras).

Quiero mandar un mensaje de tranquilidad a nuestros pacientes: a pesar del estado emocional por el que estamos pasando los profesionales de la medicina, no tengan ninguna duda de que su asistencia sanitaria está garantizada. Nuestra RESPONSABILIDAD VOCACIONAL está muy por encima de nuestro estado de ánimo. Sabemos sobreponernos a la agresión a nuestra dignidad apretando los dientes.

Me despido con amargura y tristeza y les digo a usted y a su consejero de Sanidad que como ciudadano y médico me siento decepcionado por su gestión. Entiendo que se equivoquen pero no que me engañen o infravaloren mi dignidad e inteligencia.

No espero ninguna respuesta ni la necesito, solo he pretendido ejercer mi responsabilidad y derecho de crítica a su gestión. Piense en el voto de «calidad» (el que lee su programa) que se le ha ido al PP y que muy difícilmente va a recuperar en el futuro.

Un afectuoso saludo

Lorenzo García

Jefe de la Unidad de Radiología Intervencionista del Hospital Virgen de la Salud de Toledo

 

La hora de los médicos
NORBERTO GONZÁLEZ DE VEGA* | EL MUNDO – 27/06/2012
        Corrían los años cincuenta del pasado siglo en una capital de provincia andaluza, cuando el entonces ministro de trabajo del régimen surgido tras la Guerra Civil pronunció, al inaugurar el nuevo hospital del recién creado Seguro Obligatorio de Enfermedad, la siguiente frase: «No consentiremos que los señoritos aprendan medicina en el cuerpo de los pobres obreros».
        Treinta años más tarde, el todopoderoso vicepresidente del gobierno socialista salido de las urnas afirmó que no pararía hasta que los médicos fuesen en alpargatas. Sirva esto como ejemplo del maltrato con que los políticos de cualquier origen y condición han obsequiado tradicionalmente a la clase médica.
        A pesar de ello, los médicos, maltratados y malpagados (en Portugal, cientos de médicos españoles ejercen en condiciones laborales mucho mejores), han conseguido mantener un grado de consideración y prestigio en nuestra población muy superior al de la clase política, percibida desde hace años en las encuestas como uno de los principales problemas.
        Se nos dice ahora machaconamente que la lamentable situación en la que nos encontramos se debe a que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades. No habrá sido el caso de la inmensa mayoría de los médicos. Viene a mi memoria un articulo publicado hace años en el diario El País por un prestigioso cirujano cardiaco de Madrid, mi amigo Juan José Rufilanchas, que lamentando la muerte prematura de uno de sus colaboradores en el Hospital 12 de Octubre, comentaba cómo el sueldo de un cirujano de corazón, cuya formación básica requiere un mínimo de 12 a 13 años, que luego hay que completar con estancias en el extranjero y una vida de estudio diario, era el mismo que el de un conductor de autobús de la EMT, cuyos emolumentos se habían dado a conocer en aquellas fechas por estar de huelga en demanda de un incremento salarial.
        Nuestros problemas no vienen porque la mayoría de los ciudadanos hayan vivido por encima de sus posibilidades. La causa es bien distinta. España sufre una grave infección, causada por una invasión de la política hasta en los últimos rincones de la sociedad. Como las bacterias en el cuerpo humano, los políticos son necesarios en pequeña cantidad, en el lugar adecuado y cuando hacen bien su trabajo, su proliferación excesiva y su migración a otros órganos conduce a la enfermedad y eventualmente a la muerte.
        Demasiados políticos, la mayoría sin la adecuada formación y algunos corruptos, han malgastado y malgestionado nuestros recursos (impuestos y fondos europeos) ocupando puestos para los que no estaban preparados, rodeándose de cientos de asesores carísimos e inútiles y creando empresas paralelas con el fin de eludir el control de los funcionarios de carrera.
        Quiero recordar al lector como los hospitales públicos, en muchos casos la empresa de más presupuesto de cada ciudad, están generalmente gobernados por gestores mediocres cuyo único mérito es pertenecer a la esfera del partido en el poder.
        Sería absurdo ignorar que también la corrupción ha entrado en los hospitales. Aunque «nosotros no somos Grecia», quiero recordar cómo en una entrevista, aparecida en el periódico alemán Bild, el anterior primer ministro de esa nación, Papandreu, señalaba a los hospitales como uno de los mayores nidos de corrupción, enfatizando como el mismo producto, concretamente un stent coronario, se pagaba en su país cuatro veces más que en Alemania.
        Hace aproximadamente 20 años, en una visita de un jefe de Servicio al entonces consejero de Salud, el primero se quejaba del mal funcionamiento de su hospital y, entre otras cosas, denunciaba como todo se pagaba muy por encima del precio real, ya que las casas comerciales, al no saber nunca cuando iban a cobrar, repercutían generosamente en los precios los intereses de su financiación. La respuesta del consejero fue la siguiente: «Doctor, eso es bueno. Ustedes, los médicos, no entienden de macroeconomía. Es bueno que las empresas estén endeudadas, porque así tienen que acudir a los bancos, y los bancos, al trabajar mucho, son muy solventes y pueden conseguir dinero del exterior a intereses muy bajos y luego ponerlo en circulación aquí a intereses más altos».
        Nadie me contó esta anécdota. El jefe de Servicio era yo y el consejero era el actual presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán. De aquellos polvos vienen estos lodos.
        Ahora que los políticos piden sacrificios, los médicos, bien organizados, tienen en su mano, con actuaciones inteligentemente diseñadas y que nunca sean lesivas para los pacientes, exigir a los políticos que cedan a los técnicos adecuados la gestión de todo lo que, sin corresponderles, han asumido, con los resultados catastróficos que están a la vista. Estoy seguro de que los médicos están dispuestos a asumir los sacrificios que sean necesarios, pero nunca antes de que se desmonten las redes clientelares y los cientos de instituciones y organismos completamente redundantes y, por tanto, amortizables que, para mayor gloria de los políticos, han arruinado este país.
        Ojalá alguien recoja este guante y sea capaz de liderar a la profesión médica, al margen de los ineficaces colegios profesionales y sindicatos, y así poder, además de a nuestros enfermos, colaborar en curar a España de esta infección política que amenaza gravemente el futuro de nuestros hijos y nietos.
*Norberto González de Vega es cirujano cardiovascular y fue jefe de Servicio de Cirugía Cardiovascular del Hospital Carlos Haya de Málaga.

Tomo la palabra ante por tres razones: mi experiencia de antiguo médico de los hospitales, mi absoluto desinterés material, mi entusiasmo por la medicina y por su papel cada vez más amplio y más útil en las colectividades modernas.La medicina actual procura mantener la salud, prevenir y evitar las enfermedades, aliviarlas o curarlas. Tiene, pues, una triple orientación: 1ª (higiene); 2º preventiva; 3º curativa. La higiene y la medicina preventiva van adquiriendo una importancia y amplitud mayores que la medicina curativa clásica, a pesar de los grandes progresos de esta última y de su necesidad perenne.Esta evolución proporciona al médico un campo de acción cada vez más vasto y con mayores éxitos. Además, es más agradable que deba vivir del cuidado de la salud que sólo a expensas de la enfermedad.

La medicina es una de las actividades más nobles y humanitarias y es preciso que obtengan el respeto que en verdad merecen. Los intereses del médico no pueden ser indiferentes a la sociedad, la cual debe aspirar a los mejores cuidados de los mejores profesionales.

En los problemas médicos e higiénicos debe buscarse el mayor bien del mayor número. En las normas sociales modernas el derecho a la salud se considera como uno de los principales que debe asegurar la colectividad o el Estado. Se deben proporcionar al pueblo las grandes posibilidades de la medicina moderna. O los médicos organizan el cuidado de la salud y de las enfermedades o lo organizará el Estado.

La profesión médica debe dirigir el movimiento de su progreso, con amplio ideal humanitario, corrigiendo ella misma los defectos, abordando los problemas higiénicos, sociales y económicos. Nada debe esperar de otros grupos, especialmente de los políticos o asociaciones comercializadas que buscan explotar a bajo precio al médico, sin cuidarse de su bienestar material, intelectual y moral, el cual importa mucho a la colectividad.

Podemos inspirarnos en el ejemplo de la Asociación Médica Americana, que ha mejorado radicalmente la enseñanza médica y la terapéutica en los Estados Unidos; junto con el American College of Surgeons ha elevado en forma extraordinaria el nivel de los hospitales de ese país. Igual tarea pse puede llevar a cabo.

Los hospitales llenan una cuádruple función: 1º el cuidado de los enfermos o lesionados; 2º la educación de los médicos y personal sanitario; 3º ser los focos principales de la investigación clínica; 4º constituir centros de medicina preventiva y preservativa.

Como centros de diagnóstico y tratamiento, pueden y deben ofrecer en forma económica mínima asistencia médica más completa Los hospitales públicos o privados (sanatorios) han acaparado ya la cirugía, van acaparando la obstetricia y paulatinamente los exámenes semiológicos completos y los tratamientos complejos. Deben llenar una serie de condiciones ineludibles: 1º reunir a médicos expertos en las ramas generales y especialidades médicas, cuya capacidad y competencia pueda así cooperar para el diagnóstico y tratamiento; 2º asegurar una asistencia y vigilancia médica permanente; 3º contar con un personal de enfermeros y auxiliares competentes (en lo cual estamos aún atrasados); 4º deben poseer todos los métodos fundamentales hoy necesarios para el diagnóstico y tratamiento;5º debe existir una farmacia buena, con personal preparado; 6º deben tener un anatomopatólogo competente y especializado; 7º un adecuado servicio radiológico; 8º un laboratorio de diagnóstico correctamente instalado y dirigido; 9º deben llevar Historias clínicas completas y ficheros bien organizados; 10º, deben celebrar reuniones para exponer o discutir casos clínicos; 11º deben practicar sistemáticamente las autopsias; 12º deben poseer una biblioteca médica; 13º deben reinar en ellos normas éticas estrictas en las relaciones con los enfermos y entre los médicos; 14º conviene que posean consultorios externos bien provistos para el tratamiento ambulatorio de los enfermos que no necesitan hospitalizarse y evitar así internaciones superfluas y costosas.

La educación de los médicos y del personal sanitario que se realiza esencialmente en los hospitales, es un bien para la colectividad. A ésta le interesa mantenerla con eficiencia, y aunque le cueste dinero.

Los hospitales deben contarse entre los centros de medicina preventiva y preservativa. Lo son de la medicina preventiva, al aislar a los infecciosos, al tratar a los portadores de gérmenes contagiosos, al inmunizar preventivamente, al dar enseñanzas para el diagnóstico precoz y la profilaxis de las enfermedades, etc. Ayudarán a la medicina preservativa enseñando hábitos de higiene, normas para la salud, cooperando con el examen periódico de los sanos, enseñando la dietética de niños o adultos, etc.

Los hospitales deben asegurar al pueblo las grandes posibilidades de la medicina moderna, con recursos y personal suficientes para la asistencia adecuada y completa de los pacientes y llenar los demás fines de la medicina social.

¿Cumplen nuestros hospitales estos fines? Afirmo categóricamente que no, a pesar de la abnegación verdaderamente extraordinaria y ejemplar de su numeroso cuerpo médico. La razón está, ante todo, en que no disponen de los recursos necesarios para atender a todo el que acuda a ellos; luego, porque los insuficientes recursos actuales se malgastan atendiendo a personas pudientes, que no pagan los servicios médicos, ni abonan impuestos especiales que les den derecho a la asistencia gratuita. Habrá que establecer un registro de la población que permita saber los recursos de cada habitante; de ese modo se asistirá gratis a las clases menesterosas, pero las demás pagarán en relación con sus recursos y cargas; las pudientes con un costo de la asistencia mayor que el de la asistencia privada, porque el Estado que recibe dinero de varias fuentes no debe pretender competir con los profesionales que sólo lo obtienen de su trabajo.

La situación económica de los médicos se torna hoy angustiosa por varias causas:

1º plétora médica; 2º competencia del Estado; 3º explotación del trabajo médico.

La plétora, que es un mal mundial, se debe al excesivo número de médicos, a la población escolar desmesurada de las facultades, cuyos dirigentes son a menudo políticos cuya preocupación electoralista les hace tomar medidas que relajan los estudios, sobrecargan los sitios de enseñanza y permiten la graduación a todo trance y copiosa de alumnos a los que no se ha podido enseñar debidamente. Pero hay que advertir que la plétora es más aparente que real. Si se subvencionara a algunos médicos para que pudieran vivir asistiendo en zonas pobres y poco pobladas; si se instalaran los servicios de medicina preventiva, preservativa y curativa que necesita la población para cuidar debidamente su salud, entonces no se sentiría tanto exceso de galenos en nuestro país. No hay, pues, sólo plétora, hay, en gran parte, mala distribución y mal aprovechamiento de los médicos existentes.

El Estado adopta hacia el médico una posición ilógica y sorprendente, pues le hace competencia desleal y lo explota. Por una parte, le quita la clientela pudiente haciéndosela atender gratis. Pero al mismo tiempo no le paga, esperando que viva de milagro.

Esta explotación del trabajo médico debe cesar. Todo servicio prestado tiene justo derecho a una retribución. Si los hospitales viven del trabajo de sus médicos, es de justicia que éstos reciban una remuneración. Es ridículo que algunos piensen que no debe pagárseles porque aprenden; también aprenden un militar o un ingeniero o un empleado administrativo al ejercer sus funciones. ¿De qué le valdrá al médico aprender en el hospital si luego en la mayor parte de los casos no asistirá a nadie o casi nadie fuera del hospital, que acapara a los enfermos? Que los médicos aprendan es un beneficio para la colectividad y no sólo para ellos.

Los médicos de los hospitales deben constituir una asociación permanente que tenga por fin el cuidado de la salud de la población, la mejora de los servicios sanitarios y en especial la de los hospitales, que cuide el honor y los intereses de la profesión. Que cumpla entre nosotros la tarea de progreso y beneficio público y profesional que han realizado las asociaciones médicas en los Estados Unidos.
Si nuestros médicos no toman la dirección de este movimiento, acabarán por ser funcionarios subordinados, sometidos a direcciones políticas (a menudo electoralistas y de vista corta), pesarán sobre ellos la rutina, la falta de estímulo, la inseguridad de la justicia, se amortiguará la emulación, se verán trabados por la lentitud, y la propotencia de una burocracia que dificultará las iniciativas y el progreso.

Las grandes naciones se distinguen de las menos civilizadas por la mayor capacidad de sus hombres para unirse para la acción social, en el trabajo realizado en cooperación disciplinada y sin desmedro de la libertad intelectual; porque en ellas hay la preocupación por la colectividad y no sólo un egoísmo individual estrecho; porque sus clases dirigentes tienen miras idealistas, capacidad de comprender a fondo los problemas y la política de largas vistas.

Tal debe ser vuestra política en adelante. Uníos para una obra solidaria de tal clase, permanente y amplia. Demostrad vuestro espíritu de hombres modernos, de universitarios ilustrados, de médicos altruistas, enamorados de nobles ideales y del honor de nuestra santa y hermosa profesión.

Médicos granadinos se convierten en bailarines por un día para protestar por los recortes

El personal sanitario de un centro de salud ha organizado un ‘flashmob’ a ritmo de los Village People para gritar “basta ya de ahorros en sanidad”

Varias decenas de sanitarios han protagonizado hoy un peculiar flashmob -coreografía grupal que se baila en un lugar público- a las puertas de un centro de salud del barrio del Zaidín, en Granada, donde han cantado y bailado a ritmo de los Village People para decir “basta” a los recortes públicos.

Remedios naturales para la recuperación de la energía vital

Cada primavera, con la llegada del calor, le agradeceríamos la exuberancia de colores y olores que invaden el medio ambiente, pero la fatiga y las alergias no permitirlo. Nuestro cuerpo tiene que adaptarse al cambio de estación e, inevitablemente, esta adaptación lleva al agotamiento de toda la fuerza física y mental. A menudo insistimos seguir subestimando sin cesar todas las campanas de alarma.

 

Tenemos un montón de problemas y pensamientos multitud en la cabeza, corremos continua para poder cumplir todos nuestros compromisos y la familia, y en algún momento, nuestra mente comienza a saturarse, nuestro cuerpo se niega a realizar comandos y empiezan todos los males del mundo: migraña, insomnio, despertares nocturnos, rigidez en el cuello, y así sucesivamente y así sucesivamente! Pero ¿qué podemos hacer para recuperar nuestra energía vital?

 

Sería genial poder organizar nuestro tiempo con una pequeña recorte para nosotros mismos, dedicándonos a nuestro pasatiempo favorito o un masaje, o un poco de tiempo dulce “ociosidad”, o mediante la revitalización de hermosos paseos, pero sabemos que este es casi imposible! Así que tenemos que apoyar y les puedo asegurar que la naturaleza nos puede dar toda la ayuda que necesitamos.

 
Suplementos vitalidad.

 

Los remedios naturales tienen la ventaja de no tener los efectos secundarios de otros medicamentos “convencionales”, aunque mi consejo sigue siendo consultar a su médico para descartar problemas más serios.

 

Los que representan voy a enumerar algunos de los más eficaces de todos:

 

    Ginseng.  De todos los suplementos, probablemente, el ginseng como tonificación es el más eficaz. Consejo para sustituir el café por la mañana. Tienes que ser paciente, porque muchas veces el ginseng no tiene efectos inmediatos, pero puede poner un par de días a un mes antes de dar resultados, además, si usted sufre de presión arterial alta, la ansiedad, el insomnio, no beber más de una taza al día, ya que podría empeorar las cosas
    Royal Jelly. Se describe como un alimento noble por sus altas propiedades nutritivas (que es el alimento de las abejas reinas. Es muy importante consumir fresco para mantener sus propiedades, pero hay muchos suplementos en el mercado que contienen un alto porcentaje, aunque, obviamente, no es la misma cosa, puede ser un buen compromiso. Incluso para la jalea real es bueno observar las mismas precauciones de ginseng. Para obtener los mejores resultados, es bueno tomar todos los días durante al menos un par de semanas.
    La infusión de cilantro. A menudo debilidad generalizada a nivel psicofísico, debido al agotamiento del sistema nervioso, trae consigo el dolor de espalda, dolores de cabeza, depresión, fatiga, temblores y la melancolía, en este caso, es útil tener una media taza de infusión de cilantro todos los días después de las comidas. También ayuda a la digestión reduciendo la somnolencia después de las comidas.
    Alloro. Además de ser una hierba excelente, laurel ayuda a combatir la debilidad generalizada. Deje que las hojas secas en una taza de agua hirviendo durante 15 minutos y beber 2 tazas al día de la bebida obtenida entre las comidas.El resultado está asegurado. La bahía también es muy útil para los baños de estrés, a un tiro hojas un poco secos en el agua del baño.
    Avena. Es la energía de cereal por excelencia, aumenta la producción de calor corporal (y por lo tanto, es particularmente adecuado para frío), estimula la actividad mental, combate la depresión, la fatiga mental y debilidad generalizada.
    Manzana. A pesar de que no está indicado específicamente para la fatiga, la manzana se considera sólo una “medicina-alimentos. Es buena para casi todo y es más adecuada para purificar el cuerpo de todos los residuos tóxicos. No es por nada que el dicho “una manzana al día mantiene al médico alejado”.



Trucos con comba corta from David C on Vimeo.